En la Playa Occidental de la Isla Santa Margarita, Baja California Sur, arqueólogos subacuáticos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) registraron, a 15 metros de profundidad, el único submarino histórico hallado, hasta este momento, en aguas nacionales.

Con una nueva técnica se logró medir y evaluar la condición física del submarino (FOTOS: Alfredo Martínez y Roberto Junco)

Se trata del USS H-1 (SS-28) construido en 1909, en Union Iron Works, en San Francisco, California (EU), llamado originalmente Seawolf y renombrado como H-1, en 1911. Fue el modelo estrella de la marina norteamericana para el patrullaje de su costa atlántica de Long Island, durante la Primera Guerra Mundial.

El 6 de enero de 1920, junto con el H-2, emprendió su regreso a California, en la costa este, cruzando por el canal de Panamá. Al anochecer del 12 de marzo, los 2 submarinos navegaban en aguas sudcalifornianas, pero en medio de una tormenta, el H-1 encalló a 365 metros de Punta Redonda, en Isla Santa Margarita.

El comandante James R. Webb ordenó a la tripulación abandonar la embarcación y nadar hacia la playa. Cuatro de los 25 tripulantes, incluido Webb, fueron vencidos por el mar. A 400 metros de distancia, en medio de la oscuridad, el H-2 logró cambiar curso, sin embargo, su posición impidió ayudar al H-1.

Los días siguientes, barcos de salvamento de la armada norteamericana intentaron poner a flote al USS H-1. Después de intensas maniobras se fue a pique y el 12 de abril su nombre quedó grabado en la lista de la marina de guerra norteamericana. 

Pieza del siglo XX en el rompecabezas histórico

En 2016, el INAH recibió un aviso sobre la presencia de un submarino histórico, hundido en la bahía Magdalena, al occidente de la Isla Santa Margarita, en Baja California Sur.

Roberto Junco, Subdirector de Arqueología Subacuática (SAS) del INAH, comentó que han realizado 2 temporadas de inmersiones: “la primera en 2017, con una exploración de reconocimiento en la cual, por medio de 2 buceos a poco más de 14 metros de profundidad, se tomaron fotografías y medidas generales”.

De popa a proa, la embarcación mide 44.30 metros; desde popa, a los 31.8 metros, la estructura se colapsa y se observa el área de controles, y más adelante la de torpedos; la parte de la torreta también está colapsada. 

“El estado del casco es malo y donde éste se ha perdido hay múltiples agujeros que dejan ver el esqueleto del submarino”, explicó el arqueólogo.

En 2018, ya confirmada la antigüedad y valor histórico de la embarcación, la segunda exploración permitió hacer un registro puntual del submarino utilizando, por primera vez en México, el método de la fotogrametría en una embarcación completa, llevado a cabo por el arqueólogo Korato Yamafune, experto a nivel mundial. El modelo en tercera dimensión ahora servirá para monitorear su estado de conservación, refirió el titular de la SAS.

A 80 años del nacimiento del INAH, la fotogrametría se convierte en una herramienta de trabajo cotidiana, “lo cual constituye un parteaguas y un cambio de paradigmas en la manera como se hace arqueología subacuática en México”.

La fotogrametría, explicó Junco, consistió en tomar miles de fotografías a lo largo y ancho del H-1; enseguida, mediante un programa de cómputo se unieron las imágenes para crear un mosaico. Por medio de un software, se conoce el ángulo de inclinación con que fue captada cada imagen, el tipo de lente y cámara. “Con esa información, en la computadora se hizo un modelo en 3D del fotomosaico (Texto: Redacción / Fotos: Alfredo Martínez, Roberto Junco – INAH).

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *