Nada tan común en nuestros días como saber del rompimiento de las parejas, del aumento en la cifra de divorcios, del alejamiento de quienes alguna vez pensaron que vivían un amor para siempre y que reinician su nuevo ciclo de vida con dolor y en no pocas ocasiones con un inmenso resentimiento.

Un recuento en retrospectiva del que llevó a la separación de esta pareja (FOTOS: Grupo Planeta)

En “Feliz final”, novela publicada bajo el sello editorial Seix Barral, el autor español Isaac Rosa hace una propuesta más que interesante al relatar el fin del matrimonio de Antonio y Ángela, pero en retrospectiva, del final al inicio de la relación, para entender dónde fue donde se rompieron los sueños que alguna vez los unieron.

El ejercicio no resulta sencillo: no solo exige honestidad y paciencia, sino saber poner distancia de los acontecimientos para redescubrir lo valioso que se compartió y que llevó a la decisión de compartir la vida.

“Nosotros íbamos a envejecer juntos. Lo digo en voz alta por escucharme y compruebo lo melodramático que suena: nosotros íbamos a envejecer juntos. Lo repito con más fuerza, buscando el eco en el dormitorio vacío, exclamatorio: ¡nosotros íbamos a envejecer juntos! Pruebo a decirlo sonriendo, como un vendedor telefónico: nosotros íbamos a envejecer juntos. Nada. Sigue sonado aparatoso”, ensaya Antonio cuando el final es inminente.

Porque en ese último momento hay una luz que recuerda que hubo un día de sueños, metas y complicidades compartidas, que se fragmentaron o diluyeron ante la realidad, de los problemas en el mundo y en el entorno cercano; y aunque puede no hablarse de ellos, sus alcances llegan a ser como flechas que conducen al desamor.

En ese recorrido se observan las señales que anticipaban la ruptura y que quizá no se pudo o no se quiso atender para demostrar que aun hoy en la época posmoderna es posible crear relaciones duraderas, de largo aliento, sin detenerse a pensar que nada se sostiene cuando en la relación faltan los pilares de la comunicación y la verdad.

Una vez más no nos entendimos. Por aquel tiempo era arduo hablar cuando en cada palabra pronunciada por el otro creíamos ver uno de esos misiles donde los soldados del portaviones escriben con tiza el nombre del destinatario. 

“Nos bombardeábamos a menudo, tirábamos con segundas intenciones, pero aquel día yo no hablaba de tu separación como creíste, no me refería a Germán, sino que sin nombrarla estaba hablando de nuestra separación: la que todavía no se había producido pero que yo temía próxima”.
Isaac Rosa (Sevilla, 1974): Su obra ha sido traducida a varios idiomas y colabora en Zona Crítica, el blog del periódico online www.eldiario.es  y en la revista El Jueves. Ha publicado los libros “¡Otra maldita novela sobre la guerra civil!” (2007), “El vano ayer” (2004), galardonada en 2005 con el Premio Rómulo Gallegos, el Premio Ojo Crítico y el Premio Andalucía de la Crítica, y llevada al cine con el título de “La vida en rojo; El país del miedo” (2008); reconocida por los editores con el Premio Fundación J. M. Lara como mejor novela del año (Texto: Redacción / Fotos: Grupo Planeta).

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