El reciente descubrimiento de un contexto inédito de cacería y destazamiento de mamuts, con una antigüedad aproximada de 15 mil años, “representa un parteaguas, una piedra de toque sobre lo que hasta ahora imaginábamos fue la interacción de bandas de cazadores-recolectores con estos enormes herbívoros”, expresó Pedro Francisco Sánchez Nava, coordinador nacional de Arqueología del INAH.

Los restos de mamut se observan en la parte baja del gran socavón abierto para atraparlos (Fotos: Edith Camacho – INAH)

Calificó el hallazgo de “noticia de impacto mundial”, dada su trascendencia en lo que respecta a los estudios de la Prehistoria, particularmente de América, pues consideró que la historia acerca de la presencia de los mamuts y su interacción con el hombre en la cuenca de México, va a dar un giro.

Sánchez Nava refirió que este hallazgo cambia esa escena “azarosa” y “eventual” que los libros de texto manejaban sobre la caza del mamut: la de un animal al que se atacaba únicamente cuando caía en un pantano. 

Por el contario, las excavaciones en San Antonio Xahuento, demuestran el aprovechamiento del medio y la organización social alcanzados por los primeros pobladores de la Cuenca de México para emprender esta actividad de cacería.

El presidente municipal de Tultepec, el ingeniero Armando Portuguez Fuentes, relató que esa experiencia permitió avisar con oportunidad, a inicios de este 2019, de la aparición de restos óseos de mamuts en una excavación que se realizaba para el confinamiento de desechos. 

En esa gran excavación (de 40 por 100 metros y 8 de profundidad), observaron distintos huesos de mamut, pero lo que llamó poderosamente su atención fueron unos cortes verticales en la disposición de los estratos o capas. 

Se trataba de dos fosas con paredes de casi 90 grados, de 1.70 metros de profundidad y 25 metros de diámetro, que fueron utilizadas como trampas destinadas a estos proboscídeos.

El arqueólogo precisó que del sitio denominado “Tultepec II”, donde se ha trabajado durante casi diez meses con el apoyo del ayuntamiento, se han recuperado 824 huesos, sin relación anatómica en su mayoría, correspondientes a 14 mamuts. 

Los restos de ocho proceden de las dos primeras unidades de excavación localizadas en la esquina suroeste del terreno; mientras que los vestigios de otros seis fueron rescatados al norte del mismo, en la tercera unidad de excavación.

Dentro de esas fosas, por debajo de los 3.50 metros, se han recuperado ocho cráneos, cinco mandíbulas, un centenar de vértebras, 179 costillas, 11 escápulas, cinco húmeros, además de ulnas (cúbitos de un hueso largo), pelvis, fémures, tibias y otros huesos “pequeños”.

Aunque los restos de 14 mamuts quedan por debajo de los registrados en sitios del norte y este de Europa —donde inclusive se han encontrado vestigios de 100 o 166 mamuts—, “Tultepec II” ya puede ingresar a la lista de los llamados Megasitios de Mamut, indicó (Texto: Redacción / Fotos: Edith Camacho –  INAH).

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