La restricción de sueño es una práctica común en la sociedad moderna que se debe a un amplio rango de factores, condiciones médicas, trastornos de sueño, exigencias laborales y académicas, responsabilidades sociales y domésticas. 

En promedio, toda la gente tiene que dormir ocho horas, aunque siete es lo mínimo recomendable; sin embargo, los jóvenes menores de 21 años tienen que dormir nueve horas, porque todavía se encuentran en desarrollo.

Una gran cantidad de estudios de restricción parcial de sueño han reportado efectos deletéreos (que puede causar la muerte) en la ejecución cognitiva, aseguró Reyes Haro Valencia, presidente emérito de la Sociedad Mexicana de Sueño y académico de la Facultad de Medicina.

Pareciera que el ser humano hoy en día puede acostumbrarse a dormir menos de lo que el cuerpo requiere, pero cuando eso pasa se evita funciones vitales, como la restauración de los sistemas neuronales. 

El cerebro se recupera al soñar y la restricción de sueño sólo disminuye los efectos en el desarrollo de las actividades durante el día, es decir, las personas se sienten cansadas, se vuelven lentas e incluso la restricción crónica de sueño acelera el surgimiento de enfermedades metabólicas y reduce la expectativa de vida.

Son cuatro etapas las que confirman nuestro dormir, dos de ellas son ligeras y otras dos profundas. 60 por ciento de una noche el sueño es ligero y tiene una función de conservación de la especie, porque si hay algún peligro en nuestro entorno lo detectamos y reaccionamos. 

“La primera de las dos profundas dura 20 por ciento de una noche, es donde el cuerpo se restaura, en la que producimos hormonas, neurotransmisores y nuevas células. El 20 por ciento final es la etapa en la que soñamos, denominada sueño MOR (Movimientos Oculares Rápidos) porque al soñar nuestros ojos giran como si viéramos las imágenes dormidos de lo que se representa en nuestro cerebro”.

Haro Valencia dijo que en esta última etapa es donde el cuerpo se encuentra relajado, pierde tono muscular y, por ello, los sueños se encuentran cargados de una sensación de liviandad; la persona siente que vuela, flota o no se puede mover

Las cuatro etapas conforman un ciclo de sueño, en el que cada 90 minutos se sueña y cada 90 se despierta brevemente para volver a iniciar el periodo, afirmó el especialista. Dependiendo de cuántas horas duerma una persona y si completa el ciclo, descansará mejor, y surge el primero, segundo, tercero, cuarto y quinto sueño.

“El famoso quinto sueño es el importante, el más elaborado, el que restaura y al que pocos llegan. La mayoría de la gente lo alcanza durante los fines de semana o en días de descanso, ya que es cuando se puede dormir un poco más y este tiempo representa las horas que realmente deberíamos dormir todos los días. La privación de sueño la conocemos como deuda de sueño”, afirmó.

Lee el artículo completo en: https://www.gaceta.unam.mx/hay-que-dormir-y-sonar-fortalecen-el-cerebro/ (Texto y Fotos: Gaceta UNAM).

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