El vientre materno y la placenta no pueden proteger a los bebés de la exposición a partículas contaminantes PM2.5 (2.5 micras). Un estudio realizado en la UNAM sugiere que ellos reciben el impacto de la contaminación desde el vientre, incluso de manera más intensa que sus madres.

La investigadora que encabeza el estudio sobre la contaminación ambiental y la salud infantil (Fotos: UNAM)

“Esto implica un riesgo a la salud que es importante vigilar a largo plazo, pues pueden ver afectado su desarrollo pulmonar o sufrir otras enfermedades”, alertó Ma. Eugenia Gonsebatt Bonaparte, del Instituto de Investigaciones Biomédicas.

Los científicos de la Universidad encontraron en sangre del cordón umbilical de recién nacidos, moléculas que han sido relacionadas con el desarrollo de mutaciones celulares y, potencialmente, cáncer.

La investigación, encabezada por Gonsebatt Bonaparte, vinculó el incremento de esos biomarcadores indicadores de daño con el aumento de partículas contaminantes, lo que es preocupante debido a los altos índices de contaminación en la Ciudad de México, pues sugiere que los recién nacidos expuestos tienen mayor riesgo de padecer problemas de salud a futuro, que aquellos que no lo están.

Debido a su tamaño, las PM2.5 entran al torrente sanguíneo y distribuyen por todo el cuerpo los elementos que las conforman. Algunos de estos compuestos se unen al ADN y generan aductos, que inducen alteraciones asociadas a enfermedades respiratorias y mutaciones celulares potencialmente carcinógenas.

El estudio

En colaboración con médicos y pacientes del Seguro Social, del Centro de Investigación Materno Infantil y con Patricia Ostrosky, del Instituto de Investigaciones Biomédicas y su equipo, colectaron muestras de sangre del cordón umbilical de 200 recién nacidos y sus madres, en el norte de la Ciudad de México y la alcaldía de Iztapalapa.

Las muestras fueron tomadas entre 2014 y 2015, con niveles de PM2.5 de 20 a 30 microgramos por metro cúbico (en la pasada contingencia ambiental los niveles alcanzaron 160 microgramos por metro cúbico). Los resultados se publicaron a finales de 2018 en la revista Environmental and Molecular Mutagenesis

PM2.5

Los compuestos que hay en el ambiente chocan entre sí y forman partículas que reciben su nombre de acuerdo con su tamaño: ultrafinas; menores a 2.5 micras (PM2.5); y menores a 10 micras.

Las fosas nasales tienen vellosidades que filtran las partículas grandes, pero las PM2.5 y menores entran al pulmón; las sustancias que contienen se disuelven en la sangre y se distribuyen por los órganos.

En personas adultas la exposición a estas partículas genera problemas cardíacos y pulmonares, y en adultos mayores y niños se relaciona con asma y enfermedades crónicas (Texto: Redacción / Fotos: UNAM).

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