La nominación se logró al considerar que se trata de conocimientos transmitidos de generación en generación, que han tenido constancia en una comunidad que los identifica como parte de su patrimonio e identidad.

En México, la tradición se remonta a la época prehispánica, fortaleciéndose en el siglo XVI (FOTOS: Secretaría de Turismo del estado de Puebla)

Los procesos artesanales para la elaboración de talavera constituyen una práctica cultural con la que se identifican dos comunidades en México: Puebla y Tlaxcala, y dos en España: Talavera de la Reina y El Puente del Arzobispo, en Castilla-La Mancha, resultado de un conocimiento que data del siglo XVI.

A pesar del desarrollo que la producción de esta cerámica ha tenido, incluso con el empleo de la electricidad en tornos, el proceso artesanal de producción, técnicas de elaboración, esmaltado y decorado, sigue siendo el mismo que en el siglo XVI.

El conocimiento y habilidades para la práctica cultural incluyen la preparación de la arcilla, la elaboración de la loza, la decoración, la preparación de pigmentos de manera natural y el manejo del horno.

Las técnicas de extracción de materias primas, procesamiento de materiales, decoración y cocción están a cargo de artesanos y ceramistas, quienees han desarrollado habilidades y las han transmitido de generación en generación a través de la tradición oral y de los talleres artesanales. 

Esta es la décima manifestación inscrita por México en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

Es, también, la primera inscripción binacional de México y la primera transcontinental de América Latina, ya que solo existían inscripciones conjuntas entre países latinoamericanos.

La inscripción de los procesos artesanales para la elaboración de talavera se hizo en la 14ª sesión del Comité Intergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial, que se realizó del 9 al 14 de diciembre en Bogotá, Colombia.

Un patrimonio vivo

En México, la talavera se vincula con los artesanos y talleres productores, cuya tradición cerámica data de la época prehispánica, cuando hubo un importante desarrollo de técnicas para la producción, decorado y terminado, las cuales se complementaron a partir del siglo XVI con tecnologías y materiales que introdujeron los españoles.

Durante el virreinato se hacía la loza blanca, al estilo español, que hasta finales del siglo XIX adoptaría popularmente el nombre de “talavera”, por provenir de la población de Talavera de la Reina.

En España, las comunidades que la elaboran son Talavera de la Reina y El Puente del Arzobispo, localidades separadas por 34 kilómetros, donde la producción de cerámica evolucionó a la par, desde el siglo XVI. 

Los orígenes de los procesos artesanales se remontan a una tradición islámica, introducida por los árabes en Egipto y Persia y, posteriormente en Marruecos; de ahí, los musulmanes a España, donde desarrollaron una tradición alfarera.

Durante el siglo XVI se incorporaron tradiciones europeas procedentes de Italia, Holanda y Portugal. Por eso, la talavera es el resultado de la unión de una amplia diversidad de saberes, conocimientos y técnicas tradicionales artesanales (Texto: Redacción / Fotos: Secretaría De Turismo del Estado de Puebla).

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